martes, 17 de febrero de 2009

Ciudad encantada de Tamajón


  • Cómo llegar (desde madrid):


  • Plano de ruta:




  • Perfil de ruta:


  • Descripción de la ruta:

La ruta parte desde Tamajón, puerta a la Sierra Norte de Guadalajara, cercana al pico Ocejón, que, de cuando en cuando, nos observará asomando entre las lomas más cercanas.

Tamajón, núcleo importante al norte de la provincia, que antaño albergaba a una población dedicada a la ganadería, ahora aprovecha las nuevas oportunidades turísticas que su entorno le ofrece. Para el visitante fugaz, muy típico en los fines de semana, posiblemente la imagen que se lleve de recuerdo sobre Tamajón será la de su iglesia.

Desde este punto, desde la iglesia de la Asunción, comenzaremos nuestra ruta.

Saldremos camino al ayuntamiento, antiguo Palacio de los Mendoza allá en el siglo XVI (cabe destacar edificios señoriales como la casa Montufar - s XVII, así como otras construcciones como la vieja fábrica de vidrios), y nos dirigiremos hacia el cementerio, donde un camino rodea por su parte trasera para llevarnos, ahora en dirección norte, hacia el antiguo lavadero, emplazado junto al puente que cruza el Ayo de las Damas.

Desde este punto, y siguiendo el camino que apunta hacia el Ocejón, caminaremos durante poco más de 500 metros, hasta llegar a un desvío que gira hacia mano izquierda, como si quisiera volver hacia atrás, en busca de los cortados de caliza que se divisan allá al fondo, donde las sabinas comienzan a pintar el horizonte.

Pronto llegaremos a una zona escalonada. Según en qué punto torciéramos, tal vez tengamos que retroceder unos metros (a mano izquierda, dirección sur) para llegar a la primera zona de covachas, donde la caliza se reprieta para ofrecer abrigo a los pastores que por allí caminaban. Llama la atención el color rojizo de la tierra, que contrasta, en su interior, con el negro color que muestra la zona más expuesta a la intemperie. Son colores característicos de los sustratos calcáreos de la etapa mesozoica.

Volvemos a dirigirnos hacia el norte, adentrándonos más en el sabinar, guiándonos en todo momento por el corte de la piedra para no dejar escapar ninguna cueva o galería. Acompañando a estas galerías, aparecen también extrañas figuras, tolmos, dolinas, que nos recuerdan, por su aspecto, a los famosos que se erigen allá en la serranía de Cuenca.

Al cabo de un par de kilómetros nos cruzaremos con la carretera que se dirige hacia el pantano de El Vado. Al otro lado, la ermita de los Enebrales aparece vigilante, como si estuviera al cuidado del valle que se abre hacia noroeste, hacia las faldas del Ocejón. Aunque más que al cuidado del valle, se encuentra al cuidado del peregrino. De hecho, sus puertas deben permanecer abiertas (actualmente protegidas por rejas), para albergar al caminante. Y es que, según la leyenda, la Virgen de los Enebrales se apareció sobre un enebro a un cura que, camino del pueblo del Vado, y tras ser atacado por una vívora, éste se encomendó a ella. La leyenda se encuentra pintada en un muro interior de la ermita.

Desde este punto, podemos volver atrás unos 300 metros, por la carretera hacia Tamajón, para observar la zona más conocida de la ciudad encantada de Tamajón, ya que ésta es visible desde la misma (se encuentra a mano derecha de la carretera yendo desde Tamajón a la ermita).

Nosotros optamos por descender hasta el Ayo de Valdelapuerta, en busca de una de las galerías más importantes, para, más tarde, ascender de nuevo para continuar entre el encinar que se extiende a ambos lados del camino que se dirige hacia Almiruete.

Caminaremos durante unos tres kilómetros y medio entre viejas encinas, y matorral bajo, salpicado, de cuando en cuando, por calvas de caliza erosionadas por el agua y el viento. Estaremos al desvío que gira mano derecha, en busca de la carretera de Tamajón a Palancares.

Una vez en el cruce con la carretera, tomaremos el camino que parte del otro lado, y que se dirige directamente hasta Tamajón, rodado sobre un suelo ahora arcilloso, y que recorre los campos de siembra del pueblo.

Concluimos así una ruta que, aparentemente, es bien conocida por todos. Multitud de veces hemos pasado por Tamajón, por esa zona próxima a la ermita, camino a Majaelrayo, al Vado, o más allá, poniendo la vista en estas formaciones curiosas que se levantan a mano derecha, pero sin la voluntad necesaria para detenerse, caminar y dejarse encantar.

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