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sábado, 28 de marzo de 2009

Valdesotos a Cabezas



  • Cómo llegar (desde madrid):


  • Plano de ruta:




  • Perfil de ruta:


  • Descripción de la ruta:

La ruta parte desde Valdesotos, pueblo de la sierra norte, enclavado en un valle a los pies de Cabeza Gorda, tiene su acceso desde la carretera de Puebla de Valles.

Partiendo desde el centro del pueblo, nosotros bajamos en dirección hacia el Arroyo de Palancares, lo cruzamos y bordeamos en dirección al norte, hasta encontrar el puente que cruza el mismo. Sabiendo esto, directamente buscaremos el camino que se dirige a ese puente, por la parte baja del pueblo.

Una vez cruzado el puente, la piesta principal se dirige hacia el norte, continuando el paso que viene del pueblo. A mano izquierda podremos bajar un tramo hasta el arroyo y ver una pequeña represa. A mano derecha, desciende otra pequeña pista, que será por la que volvamos.

Siguiendo la pista unos cuantos metros, y tras pasar un cartel advirtiendo de la prohibición de realizar fuegos, encontraremos un desvío de pistas. Nosotros, por error, tomamos la que descendía hacia el arroyo. Si éste no viene muy caudaloso, podremos recorrerle hasta llegar al salto de agua, sin embargo, tendremos que llevar buenas botas para evitar mojarnos. 

Si optamos por la pista de la derecha, que recorre unas huertas y casas de aperos, llegaremos también hasta la zona de El chorro, punto desde el que comenzaremos a ascender camino a Cabezas.

A los 2 kilómetros desde que salimos del pueblo, habremos llegado a la confluencia del Arroyo Palancares con el que desciende desde la Loma del Miruelo, el Arroyo del Carrizal. Desde aquí podremos contemplar los cortados que caen en la zona conocida como La Quebrada. Continuaremos manteniéndonos al margen izquierdo del Arroyo del Carrizal, buscando una pequeña senda (señalada con hitos), que comienza a ascender en fuerte rampa por la loma, hasta llegar a una vieja taina desde donde podremos contemplar ya el valle que dejamos atrás, y el pequeño collado hacia el que descenderemos para volver a ascender por la Loma del Miruelo.

Culminada la Loma del Miruelo, y después de un kilómetro y medio desde que dejamos el salto de agua, veremos una pista poco marcada que tomaremos para encontrarnos con la pista forestal que recorre los pies del Cabezas.

Esta confluencia se toma en un pequeño promontorio de pizarras, muy común por esa zona (y cuyo significado no hemos descubierto, tal vez, delimitación de territorio...). Desde aquí, y tomando la pista hacia la derecha, continuaremos unos metros hasta volver a encontrar otro desvío, bien marcado, y que gira a mano izquierda, en ascensión.

Desde este punto, volvemos a caminar por pista forestal, teniendo ya bastante cercana la cumbre. Continuaremos durante algo menos de un kilómetro, intentando buscar una zona para ascender. Nosotros optamos por entrar por una zona pelada, siguiendo el recorrido de las vetas de pizarra que surgen por la Loma de la Moraleja. Desde este punto, y después de otro kilómetro de ascensión, llegaremos a la cumbre, vértice geodésico denominado Cabezas, de 1437 metros sobre el nivel del mar, desde donde podemos contemplar magníficas vistas de la Sierra Pobre, al oeste, y del pantano de El Vado, al este.

El descenso lo realizamos por la cara este, mirando hacia El Vado, atravesando unas cuantas terrazas de pizarra, con cómodo paso, hasta llegar a una zona de pinos repoblados. Esta zona resulta bastante incomoda si no se toma correctamente. Erróneamente, nos dispusimos a atravesarla y a dirigirnos hacia la derecha, en busca de la pista. Al final rectificamos dirigiéndonos hacia el norte. Y es que si desde un principio se toma la primera línea de pinos, hacia la izquierda, al norte, en algo menos de 300 metros daremos con la pista de acceso que usarían para repoblar esa zona, y que nos llevará de nuevo, hacia el sur, en busca de la pista forestal principal.

Una vez en la pista forestal, la tomaremos hacia la izquierda, para dirigirnos al otro valle paralelo al que dibujaba el Arroyo del Carrizal. Andaremos unos cuantos metros para estar pendiente de un desvío, poco señalado, pero que identificaremos porque sugre hacia la derecha, justo cuando la pista que llevamos comienza a girar a la izquierda.

Desde aquí, la nueva pista se estira en una recta, buscando el final de la loma. Cuando ésta desaparezca, comenzaremos a descender hacia mano izquierda, en busca del comienzo de un arroyo que nos llevará directamente hasta Valdesotos.

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lunes, 9 de marzo de 2009

La Vereda - Santa María del Vado


  • Cómo llegar (desde madrid):


  • Plano de ruta:




  • Perfil de ruta:


  • Descripción de la ruta:

La ruta parte desde La Vereda, pueblo deshabitado, ahora en proceso de recuperación, situado en un enclave único de la serranía norte de Guadalajara, a pocos kilómetros de Tamajón.

Partimos desde la misma pista que nos ha acercado hasta el pueblo, justo en una de las curvas cerradas por las que veníamos, en la subida desde el Arroyo Vallosera, surge la pista que se estira hacia el este, en busca del pantano de El Vado. El camino se hace tranquilo, sin ninguna dificultad, al abrigo de estos pinos que crecen sanos, fruto de programas de repoblación, y que conviven con algún que otro roble.

La pista sesea siempre picando hacia abajo, y, tras unos cuatro kilómetros, estaremos atentos a una vieja casa de pizarra derruida en la parte izquierda de la pista. Justo enfrente, al otro lado de la pista, a mano derecha, (posiblemente veamos en la misma una gran piedra señalando el lugar), comienza el sendero que, transcurriendo entre los pinos, se acerca hasta la misma iglesia de Santa María del Vado.

Esta parte de la ruta, de unos dos kilómetros de recorrido (ida y vuelta), es la más interesante. Y es que, andar por ese lugar permite a uno hacerse a la idea de la dureza de estas tierras, de cómo El Vado hacía su día a día entre el negocio de la madera y la resina, y cómo la emigración a la ciudad y posterior construcción de la presa terminaron con su historia, dejando un único vestigio que es la Iglesia de Santa María del Vado y que, por suerte, todavía pudimos contemplar.

Desde ese lugar las vistas son inmejorables. Santa María del Vado se levanta sobre una lengua de tierra intocable por las aguas, como si estuviera todavía al cuidado de su pueblo, y de sus tierras.

La vuelta la haremos volviendo por el mismo camino, dirigiendo la mirada hacia la cuerda de la Centenera y la Tornera.

Una entrada muy interesante también sobre esta ruta está disponible en Geopercepción: El Vado y la Vereda.

Sobre La Vereda (wikipedia):

La Vereda es un pueblo castellano situado en la comarca de la Sierra Norte de la provincia de Guadalajara (España), concretamente en la Sierra de Ayllón. Históricamente forma parte de un concejo perteneciente al territorio de la villa de El Vado, que estaba conformado por las aldeas de La Vereda, Matallana y la propia villa de El Vado. En 1972 el municipio de La Vereda, antes El Vado, pasó a depender del Ayuntamiento de Campillo de Ranas, al ejecutarse la expropiación forzosa... Seguir leyendo.

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martes, 17 de febrero de 2009

Ciudad encantada de Tamajón


  • Cómo llegar (desde madrid):


  • Plano de ruta:




  • Perfil de ruta:


  • Descripción de la ruta:

La ruta parte desde Tamajón, puerta a la Sierra Norte de Guadalajara, cercana al pico Ocejón, que, de cuando en cuando, nos observará asomando entre las lomas más cercanas.

Tamajón, núcleo importante al norte de la provincia, que antaño albergaba a una población dedicada a la ganadería, ahora aprovecha las nuevas oportunidades turísticas que su entorno le ofrece. Para el visitante fugaz, muy típico en los fines de semana, posiblemente la imagen que se lleve de recuerdo sobre Tamajón será la de su iglesia.

Desde este punto, desde la iglesia de la Asunción, comenzaremos nuestra ruta.

Saldremos camino al ayuntamiento, antiguo Palacio de los Mendoza allá en el siglo XVI (cabe destacar edificios señoriales como la casa Montufar - s XVII, así como otras construcciones como la vieja fábrica de vidrios), y nos dirigiremos hacia el cementerio, donde un camino rodea por su parte trasera para llevarnos, ahora en dirección norte, hacia el antiguo lavadero, emplazado junto al puente que cruza el Ayo de las Damas.

Desde este punto, y siguiendo el camino que apunta hacia el Ocejón, caminaremos durante poco más de 500 metros, hasta llegar a un desvío que gira hacia mano izquierda, como si quisiera volver hacia atrás, en busca de los cortados de caliza que se divisan allá al fondo, donde las sabinas comienzan a pintar el horizonte.

Pronto llegaremos a una zona escalonada. Según en qué punto torciéramos, tal vez tengamos que retroceder unos metros (a mano izquierda, dirección sur) para llegar a la primera zona de covachas, donde la caliza se reprieta para ofrecer abrigo a los pastores que por allí caminaban. Llama la atención el color rojizo de la tierra, que contrasta, en su interior, con el negro color que muestra la zona más expuesta a la intemperie. Son colores característicos de los sustratos calcáreos de la etapa mesozoica.

Volvemos a dirigirnos hacia el norte, adentrándonos más en el sabinar, guiándonos en todo momento por el corte de la piedra para no dejar escapar ninguna cueva o galería. Acompañando a estas galerías, aparecen también extrañas figuras, tolmos, dolinas, que nos recuerdan, por su aspecto, a los famosos que se erigen allá en la serranía de Cuenca.

Al cabo de un par de kilómetros nos cruzaremos con la carretera que se dirige hacia el pantano de El Vado. Al otro lado, la ermita de los Enebrales aparece vigilante, como si estuviera al cuidado del valle que se abre hacia noroeste, hacia las faldas del Ocejón. Aunque más que al cuidado del valle, se encuentra al cuidado del peregrino. De hecho, sus puertas deben permanecer abiertas (actualmente protegidas por rejas), para albergar al caminante. Y es que, según la leyenda, la Virgen de los Enebrales se apareció sobre un enebro a un cura que, camino del pueblo del Vado, y tras ser atacado por una vívora, éste se encomendó a ella. La leyenda se encuentra pintada en un muro interior de la ermita.

Desde este punto, podemos volver atrás unos 300 metros, por la carretera hacia Tamajón, para observar la zona más conocida de la ciudad encantada de Tamajón, ya que ésta es visible desde la misma (se encuentra a mano derecha de la carretera yendo desde Tamajón a la ermita).

Nosotros optamos por descender hasta el Ayo de Valdelapuerta, en busca de una de las galerías más importantes, para, más tarde, ascender de nuevo para continuar entre el encinar que se extiende a ambos lados del camino que se dirige hacia Almiruete.

Caminaremos durante unos tres kilómetros y medio entre viejas encinas, y matorral bajo, salpicado, de cuando en cuando, por calvas de caliza erosionadas por el agua y el viento. Estaremos al desvío que gira mano derecha, en busca de la carretera de Tamajón a Palancares.

Una vez en el cruce con la carretera, tomaremos el camino que parte del otro lado, y que se dirige directamente hasta Tamajón, rodado sobre un suelo ahora arcilloso, y que recorre los campos de siembra del pueblo.

Concluimos así una ruta que, aparentemente, es bien conocida por todos. Multitud de veces hemos pasado por Tamajón, por esa zona próxima a la ermita, camino a Majaelrayo, al Vado, o más allá, poniendo la vista en estas formaciones curiosas que se levantan a mano derecha, pero sin la voluntad necesaria para detenerse, caminar y dejarse encantar.

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domingo, 8 de febrero de 2009

Lagunas de Puebla Beleña


  • Cómo llegar (desde madrid):


  • Plano de ruta:




  • Antecedentes

Este invierno, por suerte, ha sido lluvioso. Semanas de intensas nevadas en las diferentes cordilleras montañosas, y días pasados por agua (o, incluso, nieve), en las ciudades.

Tras el período de exámenes que cada año nos mantiene atados, irremediablemente, a los libros, se nos vienen las ganas de escapar y dejar de lado, por un momento, toda la tensión que muchas veces provoca esta vida nuestra que llevamos.

Sin embargo, ese período de evaluaciones todavía no había llegado a su fin. Yo podía sentirme afortunado al haber terminado pronto. Pero los demás compañeros de faena todavía seguían atados (bueno, todos no, hay uno que ya disfrutaba del tiempo libre allá en Gales, y que pronto se iría una semana a recorrer aquellas tierras, ¿veremos algo aquí?).

Ese sentimiento de culpa por haber acabado tan pronto rondaba por mi cabeza, así que busqué algún lugar interesante de los que alguna vez había visto de pasada cuando iba en bici. Me vinieron entonces a la mente las Lagunas de Puebla de Beleña.

  • Lagunas de Puebla de Beleña.

El acceso hasta las Lagunas se encuentra justo en el cruce entre la CM-1001 (por la que probablemente nos acercaremos) y la carretera que baja hasta Robledillo de Mohernando, y que está próximo al pueblo (Puebla de Beleña).

Justo en la entrada se habilita una zona de aparcamiento, donde, obligatoriamente, debemos dejar el vehículo. A partir de aquí, y siguiendo las indicaciones que en un cartel se muestran, nos acercaremos a través de una pista rodada hasta la primera de las Lagunas, girando previamente a mano izquierda, en el primer cruce de caminos.

Llegaremos en breve hasta la laguna, donde se sitúa un observatorio de aves, donde se explica, en su exterior e interior, el propósito del mismo, el hábitat que se observa, la importancia de las lagunas en el viaje migratorio de las aves que por allí pasan, así como las diferentes especies de aves que se pueden observar.

Resulta interesante acceder al observatorio (siempre respetando cualquier lugar al que nos acerquemos, dejándolo tal como estaba, o mejor si podemos). Dentro se habilitan unas trampillas de observación que, junto con los bancos para sentarse, nos permitirán observar y fotografiar las aves que pudieran encontrarse por los alrededores (lástima que no tuviera en ese momento un 200mm...).

Se puede rodear la laguna y volver por donde habíamos accedido, para acercarnos ahora a la Laguna Chica, cerca de la primera, hacia el norte, algo más estirada, también dispone de observatorio para aves.

Sin duda, es un enclave que merece la pena conocer, por su importancia y por su belleza.



Complejo lagunar integrado por la Laguna Grande, la Laguna Chica y pequeñas charcas. Se trata de lagunas estacionales, endorreicas, muy someras (80 cm. De profundidad máxima), de aguas dulces con escasos nutrientes.

Las Lagunas Puebla de Beleña tienen importancia, a nivel nacional, como zona de paso primaveral y concentración migratoria de grullas y aves acuáticas, así como para otros grupos faunísticos.

Su carácter estacional condiciona la existencia de una flora singular y comunidades vegetales de gran valor.


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domingo, 18 de enero de 2009

Tainas del Llano


  • Cómo llegar (desde madrid):


  • Plano de ruta:




  • Perfil de ruta:


  • Descripción de la ruta:

La ruta transcurre en la provincia de Guadalajara, a pocos kilómetros de Umbralejo, pueblo perteneciente al Programa de Recuperación de Pueblos Abandonados.

El comienzo de la ruta se encuentra a escasos metros del desvío al "Molino de Umbralejo", alojamiento rural en pleno entorno natural. Justo en ese desvío, podemos dejar el coche en una explanada. Desde este aparcamiento improvisado, y dirigiéndonos hacia "abajo", en busca del puente que cruza el Sorbe, nos encontraremos, a media recta, un camino o pista que se desvía a la derecha.

Tomando esta pista, y caminando cómodamente a lo largo de 1 km aproximadamente, en busca del río Sorbe, llegaremos a una zona donde, según la época del año, podemos encontrarnos la pista por la que caminábamos anegada de agua, debido a las aguas que vierte el Arroyo de Valahuerce del Pueblo. En este caso, y unos metros antes de llegar a la confluencia con este arroyo, veremos como, a mano derecha, se levanta una planicie (seguramente pisada en su acceso), a través de la cual, caminando en perpendicular a dicho arroyo, entre zarzas, podremos cruzarlo gracias a un puentecillo construído con unos viejos troncos y unas losas de pizarra.

Una vez que hemos sobrepasado este arroyo, en dirección suroeste (no confundir el arroyo con el Sorbe), podremos ver ya la pista que continúa a mano derecha, en rápida ascensión en busca de las Tainas. Nosotros seguiremos de frente, dejando esta pista para la vuelta.

Unos metros más adelante, y tras contemplar como las Peñas Rubias dan paso a un barranco que cada vez se empieza a apretar más contra el Sorbe, podremos ver una construcción abandonada, que bien podría ser un antiguo molino, y que debemos rodear para continuar cerca del río Sorbe, por su margen derecha.

A partir de aquí la senda se confunde de cuando en cuando con sobrantes del río, zarzas espesas y hoyos a la sombra de la umbría.

En algo menos de dos kilómetros, y tras caminar un rato por una ladera que se elevaba tímidamente, como queriéndose separar del río, nos encontraremos con la segunda sorpresa, esta vez más gratificante, de la ruta. En este punto las aguas saltan entre la negra pizarra, entre juncos, zarzas y pequeñas encinas?? El lugar guarda más encanto si, además, las bajas temperaturas nos muestran unas cascadas parcialmente heladas. No es difícil si nos acercamos en un día cualquiera de invierno, pues los rayos del sol en esa época no llegan con facilidad a esta zona del río conocida como "El Rincón".

Y justo en este punto, cuando el río gire a mano izquierda, para bordear la loma que sube hasta las mismas Tainas del Llano, podremos optar por ascender directamente, en línea recta, hasta las majadas o cobertizos allí abandonados, o continuar por la senda hasta llegar al "Puente de la Huerce", cuya pista atraviesa las construcciones mencionadas.

Hay que decir que si optamos por cruzar directamente el bosque, debemos tener buen sentido de la orientación, y que, si vamos en grupo, no conviene separarse demasiado, pues corremos el riesgo de entrar en un pequeño estado de confusión, (¿se habrán perdido los otros?, ¿seguimos hasta las Tainas, o volvemos al coche?, ¿estarán bien los otros?), debido a la homogeneidad del bosque, y al ruido constante del río. Siempre viene bien tener este tipo de circunstancias en cuenta, y tener un plan de actuación en caso de que suceda - XD -.

Una vez arriba podremos contemplar el grupo de cobertizos, y viviendas que, antaño, los pastores utilizaban como resguardo del ganado, como parideras, o como vivienda habitual. Hay que decir que este tipo de construcciones ha sido origen de algunos pueblos como Majelrayo o Roblelacasa.

La vuelta a casa la podemos realizar por la pista que desciende en dirección este, en busca del vallezuelo que dibuja un pequeño arroyo, y que nos dejará en el punto donde el agua anegaba el camino al principio de la ruta.

  • Sobre las Tainas (fuente wikipedia):
Una taina, tenada o tinada es una construcción arquitectónica principalmente propia de la sierra de Ayllón (entre las provincias de Segovia y Guadalajara), y de otras sierras limítrofes a ésta y a las provincias de Madrid y Soria, que sirve como parideras y como cobertizo o majada para el ganado en las zonas de alta montaña. Pueden encontrarse aisladas en la montaña o agrupadas formando las teinadas, dentro de los pueblos o alejados de éstos. En algunas ocasiones, las tainas llevan adheridas una vivienda e, incluso, las teinadas han llegado a ser origen de pueblos, como es el caso de Majaelrayo o Roblelacasa, por ejemplo, en la falda oeste del pico Ocejón. Seguir leyendo...

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miércoles, 19 de noviembre de 2008

Valverde - Campo - Campachuelo



  • Cómo llegar (desde madrid):


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  • Perfil de ruta:


  • Descripción de la ruta:

La ruta transcurre en la provincia de Guadalajara, comenzando en la localidad de Valverde de los Arroyos.

A diferencia de la ruta que asciende al Ocejón, o la que comenzamos hacia Campachuelo, y que por causas meteorológicas tuvimos que interrumpir, ésta no toma el típico camino hacia las Chorreras de Despeñalagua, sino que parte directamente del pueblo en dirección norte, en apresurada ascension ladera arriba en busca del Collado Mesao.

Esta parte, sin duda, será la más pesada. Comienza entre un bosquecillo de castaños y cercados de ganado que, en menos de un kilómetro, dejará paso a los grupos de retama, jaras y gayuba.

La ascensión hasta el Collado Mesao se realiza siguiendo de cerca el arroyo que baja de la Fuente del Berrocal. No tendremos una senda marcada, pero la intuición nos empuja hacia arriba, pasando de cerca por el cresterío de pizarra que desgarra la loma junto a esta fuente. Muy a menudo aprovecharemos las lenguas de pizarra suelta que desciendien camino del arroyo.

En menos de tres kilómetros alcanzaremos el Collado Mesao. Desde este punto podemos contemplar las vistas ocultas hacia el norte. En esa dirección, las Tierras de Ayllón se extienden hasta alcanzar Cantalojas y Galve del Sorbe. A partir de ese punto, los molinos de viento se pueden ver alineados allá a lo lejos, en la Sierra de Pela.

Nuestro camino gira ahora a mano izquierda, en busca de Campo. Una pequeña subida nos sitúa en La Loma de las Piquerinas. Esta cuerda, de unos cuatro kilómetros en total, nos llevará hasta Campachuelo, no sin antes hacer la parada obligada en Campo. El camino no presenta mayor dificultad que la de estar atento en algún que otro paso de pizarra y sortearlo por el lado correcto. En concreto, en este primer comienzo de la cuerda y al paso por Peña de la Quemada.

Una vez en el primer vértice geodésico (Campo - 1920m V.G. 45900), disfrutaremos de unas magníficas vistas. Lo más curioso, la gran planicie que a esa altura se dibuja, y que, de forma muy acertada, se la ha venido a llamar: Campo. Desde aquí caminaremos durante unos metros vuelta al sur en busca del Ocejón. Al llegar a "El Picozo" (con su hito de pizarra) podremos contemplar la majestuosidad del Ocejón, más aún si el clima acompaña y tenemos la suerte de verlo de blanco. Las vistas del valle son espectaculares.

Tras esta parada, obligada, pondremos rumbo hacia Campachuelo. Un paseo de algo más de dos kilómetros, entre pizarra, nieve, gayuba y buenas vistas. Ya en Campachuelo (V.G. 45978 - Campachuelo - 1898m), de nuevo las panorámicas nos permiten reconocer la geografía local. Majaelrayo, ahí al suroeste, a faldas del Ocejón, nos recuerda otra de las rutas indispensables por estas tierras

Tras el descanso, sólo queda el regreso a Valverde. Un regreso más cómodo, a través de una senda muy bien marcada, sin pérdida, muy pisada. Tal vez el comienzo sea algo confuso, pero una vez en el Collado de La Majada del Roble, veremos sin problemas esta pista. Siguiéndola, en menos de seis kilómetros estaremos en Valverde (ver Valverde Campachuelo).

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domingo, 26 de octubre de 2008

Monasterio de Bonaval



  • Cómo llegar (desde madrid):


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  • Descripción de la ruta:

La ruta transcurre en la provincia de Guadalajara, comenzando cerca de la localidad de Retiendas.

Retiendas se encuentra situado en un vallezuelo y, por el propio enclave, se dibuja de forma estirada separada por el cauce canalizado del "Arroyo del Pueblo".

Justo a la entrada del pueblo (viniendo desde Guadalajara por la carretera de Tamajón), podemos ver cómo, justo antes de cruzar el puente de entrada, aparece a mano izquierda un camino de asfalto suelto acompañando al arroyo en su margen izquierda.

Tomaremos esta pista (que se dirige hacia el pantano del Vado), pero estaremos atentos al siguiente puente de piedra, donde, de nuevo, antes de cruzarlo, aparece un camino, ahora sí, de tierra, que se aproxima a una escombrera bien visible. Aquí podremos dejar el vehículo, pues posiblemente esté intransitable a lo largo del mismo.

Caminaremos ahora a la sombra de viejos robles y encinas durante algo menos de kilómetro y medio. Llegaremos entonces a un cruce de caminos desde donde comienza a divisarse sin mucho esfuerzo el ábside del monasterio, apuntando al este.

Este convento cisterciense (1164), antaño lugar de esplendor y citado, incluso, en "El libro de la Montería", fue abandonado tras las expropiaciones iniciadas en el siglo XIX. Aquellos muros que en un tiempo escuchaban los rezos de los monjes, hoy encierran zarzas, hiedras y enredaderas, soportando el perenne insulto, grabado en piedra, de aquellos que han querido dejar constancia de su paso por esos lugares.

Admiraremos la fachada de entrada, hoy cerrada con una improvisada reja de ferralla, para evitar problemas de responsabilidad en caso de que el monasterio se viniera abajo con alguien dentro. Justo en esta fachada, podremos observar un reloj de sol (que todavía funciona sin retrasarse).

En el interior, los detalles de la bóveda medio derruída, de su cuerpo central, las grandes columnas y la torre, con su escalera de caracol, pueden ofrecernos una idea de lo que aquello fue entonces.

Tras esta parada, que seguro no os dejará indiferentes, podremos acercarnos hasta el mismo Jarama, en su tramo alto, y refrescarnos un poco si el tiempo lo permite. Sus aguas corren ligeras por esta zona, donde se encañona para dirigirse hacia el sur, en busca de las aguas que suelta El Atazar.

Allí donde se desviaba el camino, donde comenzaba a verse el monasterio, retomaremos la pista que cada vez se hará más estrecha, y que irá encerrándose en los cortados que el Jarama ha ido dibujando con el paso de los años. El paseo, de unos cuatro kilómetros, nos mostrará el requiebro del río dibujando un anfiteatro natural desde el que, con suerte, podrá observarse algún que otro buitre. El camino comenzará a abrirse en una extensa pradera llegando a unirse con la carretera Gu-195.

Volvemos, desde este punto, a desandar el camino, despidiéndonos, no sin pena, de un paraje bello pero olvidado.


Más sobre Monsaterio de Bonaval (wikipedia):

El Monasterio de Bonaval es un monasterio cisterciense situado en el municipio español de Retiendas en la provincia castellano-manchega de Guadalajara.

Su fundación data de mediados del siglo XII -probablemente en 1164 por monjes procedentes del monasterio de Santa María de Valbuena- impulsada por Alfonso VIII de Castilla, pero la iglesia actual, no debió iniciarse antes de bien entrado el siglo XIII. Más tarde, en el siglo XVII, sufrió severas reformas. En 1821 los monjes abandonaron el cenobio trasladándose a Toledo, pasando a manos privadas. El estado del monasterio es de ruina, produciéndose continuos desplomes debido a la labor destructiva de la vegetación que lo rodea.


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lunes, 13 de octubre de 2008

Subida al Campachuelo



  • Cómo llegar (desde madrid):


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  • Descripción de la ruta:

La ruta transcurre en la provincia de Guadalajara, comenzando en la localidad de Valverde de los Arroyos, a las faldas del Pico Ocejón, en su ladera noreste.

Parte del recorrido se realiza por la misma senda por la que se sube, desde esta población, hasta el Ocejón. Atravesando el pueblo en busca del campo de fútbol, atravesando la plaza mayor, rápidamente encontraremos una pista bien marcada (y posiblemente transitada) entre un gupo de castaños a la salida de la localidad.

Caminaremos, dirección este, por la parte derecha del valle que se abre en busca de las Chorreras. Así, en poco más de un kilómetro, estaremos atentos en una bifurcación que, por la senda de la izquierda, siguiendo un gran tubo que transporta agua,  nos permitirá acercarnos hasta la Chorrera de Despeñalagua, un salto de agua sobre la pizarra negra en un enclave muy pintoresco.  

Tras admirar el anfiteatro natural, volveremos sobre nuestros pasos hasta encontrar de nuevo la bifurcación que habíamos tomado anteriormente para, esta vez, seguir por la otra senda. Durante unos dos kilómetros caminaremos por una senda de piedra suelta (cuidado con los tobillos) y losas de pizarra (cuidado con la pizarra mojada), dejando a nuestra izquierda el fondo del valle y pudiendo contemplar a lo lejos el bello corte de pizarra que precipita al Arroyo de la Chorrera en su camino hacia el río Sorbe.

Una vez estemos cerca de este arroyo, por encima de la Chorrera, y sin llegar a cruzarlo (sólo se cruza si nos dirigiéramos al Ocejón), tendremos que buscar una senda (muy bien marcada, pero estrecha), del lado derecho del vallezuelo que se dirije hacia "La pradera Madita". De nuevo, caminaremos por una pista sin pérdidas, con vegetación baja salpicada por algún pequeño roble. Comenzará desde este punto una ligera ascensión que, tras un kilómetro aproximádamente, y justo en el punto en el que revasemos, a mano izquierda, al otro lado del valle, un pequeño pinar, se convertirá en una cuesta pronunciada entre praderas de gayuba hasta alcanzar la "Pradera Madita", un collado desde el que podremos contemplar la extensión que se dibuja de la cara oeste del Ocejón, con Majaelrayo cercano, y el Campachuelo a menos de un kilómetro hacia el norte.

Así, como último esfuerzo, y tras la pausa que nos ofrecía el collado, caminaremos pisando pizarras sueltas en busca del Campachuelo (vg: 45978), de 1899 metros. Desde aquí se deberían contemplar unas magníficas vistas, sin embargo, en nuestro caso, la tormenta que se formó nos impedía ver más de diez pasos a la redonda, y tuvimos que volvernos sin la posibilidad del oteo, y sin la opción de recorrer la ruta completa que pretendíamos realizar, volviendo por la cuerda hacia  el pico "Campo" y descendiendo por los cortados de "Las Covachas".


Más sobre Sierra de Ayllón (wikipedia):

La sierra de Ayllón o macizo de Ayllón, situada entre las provincias de GuadalajaraSegovia y Madrid, es una de las sierras orientales del Sistema Central español.

Linda al oeste con las sierras de Somosierra y del Rincón y al este con las de Pela y Alto Rey, al norte con la submeseta Norte y al sur con la Campiña de Guadalajara.

De sus montañas nacen los ríos Jarama y Sorbe, así como otros menores como el JaramillaBerbellidoSonsaz o del Ermito. En sus valles crecen los hayedos más meridionales de EuropaTejera NegraLa Pedrosa y Montejo, sin faltar en su flora el chaparroroble y el pino silvestre. En su fauna podemos encontrar lobosbuitres y pequeños mamíferos. En buena parte de su territorio se extiende la Reserva 

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miércoles, 27 de agosto de 2008

Ruta por el Valle del Río Mesa



  • Cómo llegar (desde madrid):


  • Plano de ruta:




  • Perfil de ruta:


  • Descripción de la ruta:

La ruta transcurre en la provincia de Guadalajara, comenzando en la localidad de Mochales.

Esta localidad, situada cerca del límite entre la provincia de Guadalajara y Zaragoza, es puerta de acceso al cañón que ha ido dibujando el Río Mesa durante su vida.

Así, comenzamos esta ruta buscando un camino agrícola que se dibuja junto al cauce del río. A unos pocos metros del pueblo, tras dejar a la derecha unas curiosas casas de piedra encajonadas a las faldas de los cortados del cañón, veremos unas naves. En este punto la pista se divide en dos. Nosotros tomaremos la pista de la izquierda, que se mantiene siempre paralela al Mesa.

En unos 2 kilómetros, y justo cuando el cañón termina de abrirse a su derecha en un gran campo de cultivo, con la ermita de San Pascual a lo lejos, hacia el oeste, el cañón empieza a apretarse para convertirse en fondo de barranco, donde los cortados superan en algunos puntos los 150 metros de altura (zona de El Tormo).

A partir de este punto el camino no tiene pérdida. Seguiremos en la medida de lo posible el cauce del río. En nuestro caso, y por desgracia, un río que tiene fama de ser caudaloso, ese año no llevaba ni una gota. A la altura del "Tormo Melero", un gran pináculo de unos 10 metros, al más estilo monolito de "2001, Una odisea en el espacio", comenzamos a rodearlo, fotografiarlo e incluso, intentar escalarlo (de forma cómica, se entiende). Al rato llegó un lugareño, un hombre de unos 45 años, trufero, acompañado de un par de labradores jóvenes. En un momento nos puso al corriente de cómo las cosas ya no son lo que eran. Que ese río nunca lo había visto así. Que ahora, y desde que el incendio de ese mismo verano en Guadalajara había arrasado buena parte de los pinares cercanos, el microclima ya no traía las lluvias necesarias para hacer correr el agua por ese cauce seco. Todavía recordamos cómo echaba la culpa "a esos de las teclas, los que están en sus sillas sin saber lo que pasa en el campo". Nosotros, en ese momento, no comentamos nada... Razón, no le faltaba.

Tras el paso por el Tormo Melero, y durante unos 2 kilómetros, el barranco se relaja para voler a apretarse en un serpenteo donde, en caso de que el río llevase agua, el paso se volvería complejo y, posiblemente, impracticable. No obstante, y si hubiera suerte de que el agua corre por esas canalizas, y de que el paso fuera posible, podríamos disfrutar de la cascada que el río forma junto al Molino del Barranco, en la unión del Arroyo de Concha con éste.

Más sobre el Valle del Río Mesa:

El Valle del Río Mesa se sitúa en las provincias españolas de Guadalajara y Zaragoza. Su recorrido comienza en el nacimiento del río Mesa en el municipio de Selas en Guadalajara y transcurre por angostas gargantas y fértiles vegas hasta el municipio de Carenas en la provincia de Zaragoza.

En su recorrido atraviesa los términos de Selas, Anquela del Ducado, Anchuela, Amayas, Mochales, Villel de Mesa, Algar de Mesa en la provincia de Guadalajara, y ya en Zaragoza, pasa por Calmarza, Jaraba, Ibdes y Carenas.

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lunes, 30 de junio de 2008

Tetas de Viana



  • Cómo llegar (desde madrid):


  • Plano de ruta:




  • Perfil de ruta:


  • Descripción de la ruta:

La ruta transcurre en la provincia de Guadalajara, comenzando desde la localidad de Trillo, famosa por su central nuclear.

Aparcaremos junto al motocros. Desde aquí comienza una pista transitable por vehículos. No obstante, a unos 200 metros nos desviaremos a la izquierda para atajar y volver a encontrarnos con la pista en otros 200 metros. A partir de este punto iremos alternando entre pista y senda, según optemos por atajar o evitar posibles matorrales bajos. En todo el camino las indicaciones ofrecidas por los postes SL-1 hacen muy difícil la pérdida.

Cuando dejemos definitivamente la pista, en un giro de ésta a mano derecha, continuaremos recto rumbo siempre hacia las dos peñas a culminar. Seguramente la senda esté marcada, y los postes nos recordarán el camino. En unos 3 km caminaremos entre encinas bajas y pequeños pinos.

Una vez lleguemos al pie de las peñas, tendremos dos opciones, bien ascender por la parte sureste, desde Viana de Mondejar, o, como nosotros hicimos, por la parte noroeste, donde, posiblemente, la sombra nos facilite el ascenso en días de calor.

La ascensión por esa parte no debería resultar complicada pues, aunque de vez en cuando parezca que se pierde el rastro de la senda, la intuición pronto nos arrastra a alguna señal o monolito.

Una vez lleguemos a la parte media de los cerros, en una planicie donde los más cómodos suben con el coche, podremos subir a la peña sur rodeando la misma por su ladera oriental (este), en busca de una escalera de metal.

Una vez arriba, las vistas son inmejorables. En días claros pueden distinguirse fácilmente los pueblos que alrededor se sitúan.



En cuanto a las "Trillo" (fuente, wikipedia):

Trillo es un municipio de España en la provincia de Guadalajara a 73 kilómetros de la capital provincial, a las orillas del río Tajo. Tiene 1356 habitantes ,una superficie de 161,9 Km² y una densidad de población de 8,3 habitantes por Km². Forman parte de Trillo cuatro pedanías: Azañón, Morillejo, La Puerta y Viana de Mondejar.


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viernes, 27 de junio de 2008

Navegando en el Alcorlo


Llegó el tiempo soleado, el calor achicharrante, y, por suerte, algunos pantanos disfrutan de niveles que hacía años no se veían por estas fechas.
Uno aprovecha cualquier hueco que saca (algunos, por desgracia, todavía no han terminado los exámenes..., suerte para ellos!), para lanzarse al monte, al río, o, en este caso, al pantano.
Nada nuevo. Una pequeña vuelta por el pantano de Alcorlo, (3,5 km), en una humilde canoa hinchable.




  • En imágenes (rescatando alguna del año pasado):

sábado, 10 de mayo de 2008

Hayedo de Tejera Negra





  • Cómo llegar (desde madrid):


  • Plano de ruta:


  • Perfil de ruta:



  • Descripción de la ruta:


La ruta transcurre en la provincia de Guadalajara, junto al municipio de Cantalojas. Desde aquí, y atravesando el pueblo en dirección oeste sale una pista que en pocos minutos nos acercará hasta el Centro de Interpretación del parque.

Es importante saber que el parque está realmente a 9km del centro de interpretación y que, en caso de querer acercarse con el coche hasta el mismo aparcamiento del parque, hay que hacer reserva previa. En caso de que partamos desde el centro de interpretación, como nosotros hicimos, esto no es necesario, y, además, podremos disfrutar de un magnífico paseo junto al río Lillas.

Así, como hemos dicho, los 9 primeros kilómetros transcurren por pista, siguiendo de cerca el río Lillas, admirando el valle que se va abriendo hacia oeste en busca del parque y que queda encerrado entre la Loma de la Torrecilla, Cabeza Gorda y el Collado de la Buitrera.

Una vez lleguemos a la entrada al parque, veremos la zona acondicionada como aparcamiento, con una pequeño muro de piedra y la entrada, con su mapa orientativo indicándonos el camino.

Es una ruta marcada por hitos, sin pérdida. Se comienza la andada, si optamos por realizar la ruta circular en dirección antihoraria, por la gran pradera de El Caserío por la que pasea el Río Lillas. Según avancemos iremos atravesando un pequeño pinar para adentrarnos ya en pasillos de hayas que, según la época, pueden estar cubiertos por un manto de hojas dorado muy llamativo.

El tramo más duro se alcanza al subir a Matarredonda. Desde aquí se contempla el valle con el Collado del Hornillo a nuestras espaldas.

El camino de vuelta sigue por la parte alta, a los pies del Alto del Hornillo, también entre hayas, con algún Tejo salpicando el bosque. En otoño, además, muchas especies de setas aparecen con la humedad.

Finalmente llegamos de nuevo a la entrada del parque, donde podremos descansar antes de volver al centro de interpretación pista arriba.

En cuanto al Parque Natural Hayedo de Tejera Negra (fuente, wikipedia):

El Parque Natural Hayedo de Tejera Negra se encuentra en el rincón noroccidental de la provincia de Guadalajara, en el término municipal de Cantalojas, formando parte del macizo de Ayllón, en el extremo oriental del Sistema Central.

En 1974 se declara al Hayedo Sitio Natural de Interés Nacional y posteriormente, en 1978, se declara Parque Natural, que se amplió en 1987.

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